Elegir el tipo de hipoteca es una de las decisiones financieras más importantes. Vas a pagarla durante 20 o 30 años, así que conviene entender bien las opciones.
Hipoteca fija
Pagas la misma cuota durante toda la vida del préstamo. Aporta tranquilidad y protege frente a subidas del euríbor, a cambio de un tipo inicial normalmente algo más alto.
Hipoteca variable
El interés se calcula como euríbor + diferencial y se revisa cada 6 o 12 meses. Puede salir más barata si el euríbor baja, pero la cuota puede subir con fuerza.
Hipoteca mixta
Combina un periodo fijo inicial (de 5 a 15 años) con un tramo variable. Es una opción intermedia si crees que tus ingresos crecerán o piensas amortizar pronto.
Claves para negociar
- Compara la TAE y la TAE variable de varias entidades.
- Negocia las vinculaciones (seguros, nómina) y su coste real.
- Pregunta por las comisiones por amortización anticipada y subrogación.
- Ten ahorrado el 20 % del precio más un 10-12 % para impuestos y gastos.
Si tienes poca tolerancia al riesgo, la fija suele ser la opción más cómoda. Si puedes asumir variaciones de cuota, la variable o la mixta pueden compensar.
