Aunque por fuera parecen iguales, una tarjeta de débito y una tarjeta de crédito funcionan de forma muy distinta. Elegir bien puede ahorrarte comisiones e intereses.
Tarjeta de débito
Cada compra se descuenta al momento de tu cuenta. Solo puedes gastar lo que tienes, por lo que es ideal para el día a día y para controlar el presupuesto.
Tarjeta de crédito
El banco te presta dinero hasta un límite. Según la modalidad, lo devuelves:
- Fin de mes: pagas todo el mes siguiente, normalmente sin intereses.
- Pago aplazado o revolving: pagas una cuota fija o un porcentaje, y el resto genera intereses que pueden superar el 20 % TAE.
¿Cuándo conviene la de crédito?
- Para alquilar coches o reservar hoteles, que suelen pedir crédito.
- Por seguros de viaje o de compra incluidos.
- Para compras online, ya que facilita reclamar cargos indebidos.
Consejos para no pagar de más
- Configura siempre la modalidad fin de mes.
- Revisa las comisiones de emisión, mantenimiento y por sacar efectivo.
- Nunca retires dinero del cajero con la de crédito: los intereses empiezan desde el primer día.
