Hacer un presupuesto mensual no es cosa de economistas. Es la herramienta más básica para dejar de preguntarte a dónde se va el dinero.
Paso 1: calcula tus ingresos netos
Suma nómina, pagas extra prorrateadas y otros ingresos regulares. Usa siempre cifras netas.
Paso 2: lista los gastos fijos
Alquiler o hipoteca, luz, agua, gas, internet, móvil, seguros, transporte y cuotas de préstamos.
Paso 3: estima los gastos variables
Revisa los extractos de los últimos tres meses: supermercado, ocio, compras online, cafés. Aquí aparecen los gastos hormiga.
Paso 4: fija un objetivo de ahorro
Decide una cantidad o porcentaje y trátalo como un gasto fijo más.
Paso 5: revisa y ajusta
Compara cada mes lo previsto con lo real. Apps bancarias y hojas de cálculo gratuitas facilitan mucho el seguimiento.
Consejo final
No busques la perfección el primer mes. Un presupuesto aproximado que mantienes es mucho mejor que uno perfecto que abandonas.